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Impugnación de Testamentos. Causas por las que puede ser Inválido un Testamento

LA INVALIDEZ DEL TESTAMENTO

 

Un Testamento puede ser nulo o al menos anulable por los siguientes motivos: 

 

  • Por la Incapacidad del testador, ya fuere por ser menor de 14 años o no estar en su cabal juicio (Artículo 663 del Código Civil).

 

  • Si el Testador hubiese sido engañado, intimidado o se hubiera empleado violencia para que lo otorgase (Artículo 673 del Código Civil).

 

  • Si no fueron cumplidos los requisitos de forma que se establece en la ley o en contra de una prohibición legal.

 

  • Sin que la persona que lo hace tenga voluntad de testar o lo hiciere en broma.

 

Únicamente tras el fallecimiendo del testador puede ser atacado un testamento, impugnación que debe hacerse ante un Juez y asistidos por Abogado y Procurador.

 

Hoy día la mayoría de las impugnaciones se deben a la primera de las causas, es decir , a testamentos otorgados sin estar en su cabal juicio el testador, normalmente durante procesos degenerativos disponiendo de sus bienes en favor alguno de sus familiares en perjuicio de los restantes o declarando herederos a personas ajenas a la familia, normalmente conocidos o cuidadores.

 

Recomendamos que ante situación de incapacidad se inicien rápidamente los trámites legales para impedir con ello que terceras personas puedan beneficiarse injustamente de la debilidad del testador.

 

 

Judicialmente es complejo demotrar que un testamento ha de reputarse nulo por falta de capacidad, pues las pautas que al respecto ha establecido el Tribunal Supremo tienden a mantener la validez de los actos sin han sido otorgados con las formalidades precisas, criterio pueden quedar concretado en lo dispuesto en su Sentencia de 27 de enero de 1998, en la que se expresa que:

 

  • a) Que la capacidad o afección mental ha de ser grave, hasta el extremo de hacer desaparecer la personalidad psíquica en la vida de relación de quien la padece, con exclusión de la conciencia de sus propios actos.

 

  • b) No bastando apoyarla en simples presunciones o indirectas conjeturas siendo un ir contra los preceptos reguladores de la testamentificación y la prudencia el declarar nulo un testamento por circunstancias de carácter moral o social, nacidas de hechos anteriores o posteriores al acto del otorgamiento, por ser un principio de derecho que la voluntad del hombre es mudable hasta la muerte.

 

  • c) Que ni la enfermedad ni la demencia obsta al libre ejercicio de la facultad de testar cuando el enfermo mantiene o recobra la integridad de sus facultades intelectuales o el demente tiene un momento lúcido.

 

  • d) Que son circunstancias insuficientes para establecer la incapacidad:

 

1) La edad senil del testador, pues es insuficiente para considerarle incapaz el hecho de tratarse de un anciano decrépito y achacoso, ni el Derecho ni la Medicina consienten que por el solo hecho de llegar la senilidad, equivalente a la senectud o ancianidad se haya de considerar demente, pues la inherencia a esta de un estado de demencia, requiere especial declaración para ser fundamento de situaciones de derecho.

 

2) Que el otorgante se encuentre aquejado de graves padecimientos físicos, pues ello no supone incapacidad si estos no afectan a su estado mental con eficacia bastante para constituirle en ente privado de razón.

 

  • e) No obsta a que se aprecie la capacidad para testar que el testador padezca una enfermedad neurasténica y tenga algunas extravagancias, cuanto el testamento se ha otorgado en estado de cabal juicio según testimonian el Notario y los testigos.

 

  • f) La sanidad de juicio se presume en toda persona que no haya sido previamente incapacitada, pues a toda persona debe reputarse en su cabal juicio, como atributo normal del ser; de modo que, en orden al derecho de testar, la integridad mental indispensable constituye una presunción iuris tantum que obliga a estimar que concurre en el testador capacidad plena y que sólo puede destruirse por una prueba en contrario "evidente y completa", "muy cumplida y convincente", "de fuerza inequívoca", cualquiera que sean las últimas anomalías y evolución de la enfermedad, aún en estado latente en el sujeto, pues ante la dificultad de conocer donde acaba la razón y se inicia la locura, la ley requiere y consagra la jurisprudencia que la incapacidad que se atribuya a un testador tenga cumplida demostración. Todo ello sin olvidar el principio del favor testamentii.

 

  • g) La falta de capacidad del testador por causa de enfermedad mental ha de referirse forzosamente al preciso momento de hacer la declaración testamentaria , y la aseveración notarial acerca de la capacidad del testador adquiere especial relevancia de certidumbre y por ella es preciso pasar, mientras no se demuestre "cumplidamente" en vía judicial su incapacidad, destruyendo la "enérgica presunción iuris tantum", que revela el acto del otorgamiento, en el que se ha llenado el requisito de tamizar la capacidad del testador a través de la apreciación puramente subjetiva que de ella haya formado el Notario. Las aseveración del Notario respecto a al capacidad del testador , "adquiere relevancia de certidumbre y por ello es preciso pasar mientras no se demuestre cumplidamente en vía judicial, lo contrario".

 

  • h) Restando por añadir que la intervención de facultativos no es necesaria en supuestos de otorgamiento de testamento por quien no se halle judicialmente declarado incapaz, -lo que no implica que puedan intervenir especialmente si el Notario lo prefiere para asegurarse de la capacidad del otorgante- pues el artículo 665 del Código Civil EDL 1889/1 , no es aplicable al caso de quien otorga testamento sin estar judicialmente incapacitado .

 

Tampoco hay que olvidar que cuando se trata de un testamento abierto otorgado ante Notario, el artículo 685 del Código Civil EDL 1889/1 obliga al fedatario a asegurarse de que a su juicio tiene el testador la capacidad legal necesaria para testar, toda vez que la aseveración notarial reviste relevancia ya que le impone observar una extremada atención, consecuente del contacto directo y personal con el otorgante, pues el art. 685 resulta imperativo en cuando declara "deberá el Notario asegurarse" y el juicio de capacidad que emite es propio y personal, que no se apoya en especialistas, como en el supuesto del artículo 665 del Código Civil.

Ultima modificacion el 14 Abril 2014
08 Enero 2012 Leído 3246 veces
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