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La Fibromialgia y el Síndrome de Fatiga Crónica son dos enfermedades, que aunque diferentes, se presentan con forma y síntomas muy parecidos, lo que puede llevar a errores en el diagnostico.

 

El síntoma principal de la FM es un dolor crónico generalizado que se localiza de forma especial en músculos, tendones, articulaciones y vísceras. Dicha enfermedad pertenece, junto con otros síndromes y enfermedades que cursan con procesos de sensibilización central, como SFC y SSQM, a las llamadas patologías de sensibilización central.

 

En contra de lo que se piensa comúnmente, la FM está reconocida y clasificada bajo el código M 797 de la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE -10 CM) como enfermedad reumatológica.

 

La causa de la enfermedad es hasta hoy desconocida, pero cada vez más, tanto la comunidad científica como medica, apuntan hacia una base de origen genético, ya que se ha comprobado que el desarrollo de la FM es más frecuente entre miembros de la misma familia.

 

La etiología de la FM, puede estar causada o agravada por distintos factores predisponentes como estrés, traumatismos derivados de distintas causas como accidentes de tráfico, exposiciones prolongadas a humedad o frío, insomnio, enfermedad reumática... Muchos pacientes sienten que su lucha con la enfermedad comienza justo después de haber padecido una infección vírica o bacteriana. La expresión de la FM consiste en condicionar una respuesta del sistema nervioso haciéndola anómala, de forma que se incrementa la sensibilidad al dolor. La percepción del dolor está regulada por el sistema nervioso autónomo, que controla funciones básicas como la respiración, la regulación de temperatura y la sudoración. En pacientes con FM, la sintomatología está relacionada con la disfunción de este SNA produciendo sensación anormal de temperatura corporal, enrojecimiento facial y alteraciones en la percepción del dolor. Esta disfunción consigue una hipersensibilidad nerviosa que hace el cuerpo pierda la habilidad de interrumpir las señales de dolor que se envían al cerebro, de modo que se establece un patrón de estimulación del dolor repetitivo, dando como resultado que los puntos sensibles estén doloridos continuamente.

Lo que esto demuestra es que el dolor es de origen central y no periférico por lo cual, cualquier tratamiento dedicado a las zonas dolorosas no será efectivo a largo plazo, puesto que no tratamos la disfunción en su origen.

 

La importancia del diagnostico precoz en FM es fundamental, pues la sintomatología se agrava con el paso del tiempo.

 

¿Que se ha encontrado en enfermos de FM que no se haya encontrado en personas sanas?

Genotipo del gen COMT, como marcador biológico que indica el nivel de gravedad de FM.

Bajos niveles de metabolito de la serotonina, que es la encargada de regular la intensidad de percepción del dolor, de 5-HIAA y de triptófano, que es un neurotransmisor de impulsos nerviosos.

Elevados niveles de sustancia P en el liquido cefalorraquídeo, que es el intermediario en la recepción del dolor desde la periferia hasta los centros superiores.

Bajo nivel de flujo sanguíneo en la región del tálamo del cerebro y anormalidades en la función de las citocinas.

Elevados niveles de anticuerpo del polímero, lo que podría indicar que nos hallamos ante una enfermedad de carácter autoinmune.

Estas fluctuaciones no son exclusivas de la FM. Se han encontrado patrones similares en enfermos de SFC y Síndrome de Colon Irritable.

 

Manifestación de la FM

La principal característica de la FM es el dolor musculo esquelético difuso y generalizado que va acompañado de una sensación de escozor, quemazón y fatiga muscular. Según el impacto que la enfermedad pueda tener en la vida del paciente, la FM puede ser:

de carácter leve, en el que el enfermo responde a tratamientos paliativos de su sintomatología. Su actividad cotidiana no se modifica en exceso por lo que el impacto en su vida es llevadero.

de carácter moderado, en el que el enfermo ya no responde de forma efectiva al tratamiento. El dolor de siente de forma más acusada lo cual hace que las actividades diarias se compliquen por ausencias laborales o impotencia de realizar las tareas domésticas. El impacto en su vida es notable y comienza a sufrir las dificultades en los vínculos personales y la falta de comunicación.

de carácter grave, en la que la situación del enfermo se complica puesto que el impacto de la FM en su actividad cotidiana es muy severa. El paciente deja de ser socialmente activo y laboralmente improductivo. Su vida cambia de forma radical, puesto que el dolor es muy intenso y toda la sintomatología con la que cursa, no responde a tratamientos paliativos. Todo esto conlleva situaciones muy complicadas para el enfermo de FM, ya que en numerosas ocasiones quedan aislados, por falta de comprensión del entorno que le rodea.

 

El dolor en FM

La FM causa un dolor crónico e intenso que perdura en el tiempo y que suele presentarse en forma de espasmo o calambre doloroso. Conviene que lo diferenciemos bien del dolor agudo, que es temporal y desaparece con el reposo adecuado, con el tiempo o bien con un tratamiento farmacológico.

Los enfermos de FM sienten dolor en cualquier parte del cuerpo, donde quiera que toquemos e incluso rocemos y, aun así, tratan de realizar sus tareas diarias con éxito, a pesar del dolor tan intenso y en numerosas ocasiones, insoportables que sienten. Dicho dolor empeora con ejercicio físico, frío o estrés emocional y, aunque se presenta de forma generalizada, los síntomas más agudos suelen darse en la región lumbar, cuello, tórax y muslos. Junto con estas zonas, se han detectado hasta 18 puntos sensibles de dolor que ayudan de forma clara al facultativo a determinar el diagnostico de FM.

En FM no solo podemos hablar de dolor físico, sino también de dolor emocional y psicológico. Este último sobreviene como consecuencia del impacto de la enfermedad en la vida del enfermo: dudas, confusión, tristeza, culpa, preocupaciones, estrés y limitaciones físicas, en la mayoría de ocasiones muy severas, suelen ser el caldo de cultivo perfecto que potencia dicho dolor.

 

Otra sintomatología que podemos asociar a la FM:

Aumento de sensibilidad al tacto o al roce.

Escozor o quemazón generalizado.

Sequedad de mucosas sobretodo en ojos y boca.

Zumbidos en oídos (acufenos) y alteraciones de visión (fosfenos)

Incontinencia urinaria.

Dolor de cabeza y migrañas

Alteraciones cognitivas como dificultad de concentración y pérdida de memoria.

 

La fatiga en FM

La fatiga es el otro gran caballo de batalla en estos enfermos. Está presente en su vida cotidiana por lo que dificulta enormemente el desempeño de cualquier actividad por parte del paciente.

La fatiga se mueve en un rango de moderado a intenso con oscilaciones, hasta en un mismo día, que van desde la mejora hasta las crisis de agotamiento más absoluto.

El agravamiento del cansancio suele venir acompañado de un sueño poco reparador, que suele acompañar a estas personas. Esto causa una hipersomnia diurna que acentúa mucho mas la fatiga, el dolor y por supuesto todos los síntomas.

 

El sueño en FM

En FM es muy habitual el insomnio, definido como la incapacidad para conciliar y mantener el sueño de manera satisfactoria. Los enfermos tienen grandes dificultades a la hora de dormir, así como de poder mantenerlo sin interrupciones durante toda la noche. Esta falta de higiene en el sueño provoca:

Hipersomnia, o la presencia excesiva de sueño tanto por el día como por la noche.

Bruma cerebral, en la que el enfermo se levanta con “pesadez cognitiva”, confundido, con dificultades para hablar, pensar y en general, ponerse en marcha.

Fatiga Matutina

Dolor más intenso.

 

Evolución de la FM

La FM es un tipo de enfermedad crónica que, en la actualidad carece de tratamiento curativo. El éxito del paciente para sobrellevar de forma digna la FM, consiste en:

Diagnostico precoz y fiable que le indique al paciente a lo que atenerse, por muy crudo que sea.

Información correcta y plausible por parte del médico.

Ejercicio moderado y siempre adecuado a las condiciones de cada paciente.

Aceptación y adaptación a la enfermedad, que consiste fundamentalmente en no rebelarse contra el cuerpo y aprender a escuchar lo que necesita en cada momento.

Con estos puntos, la FM puede ser más llevadera para el enfermo y reducir de forma significativa el impacto de la enfermedad en la vida cotidiana de forma considerable.

 

Entrevista en elconfidencial.com del Letrado D. Vicente Javier Saiz Marco relativa a la problemática concesión de las prestaciones por incapacidad permanente http://www.elconfidencial.com/sociedad/2015-11-15/incapacidad-permanente-seguridad-social-arritimia-teleoperador_1096089/

Ultima modificacion el 16 Noviembre 2015
Vicente J. Saiz Marco - Telf. 91.530.96.95 - Abogado Laboralista

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Abogado Laboralista en Madrid.

Telf. Urgencias y Petición de Citas: 91 530 96 95

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