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Desalojo de la Expareja de la vivienda que ocupa propiedad del otro miembro. Análisis de la situación a la luz de la Sentencia del Tribunal Supremo de 8 de octubre de 2011.

 ¿Qué hacer cuando la expareja se niega a abandona la vivienda propiedad de la otra parte una vez acabada la relación?

 

En el presente artículo vamos a analizar la situación que se produce en aquellos supuestos en los que no existen hijos ni pagos para la adquisición del inmueble; se trata simple y llanamente de casos en los que el dueño de la casa decide que no desea que la que fue su pareja continúe residiendo allí por más tiempo.


Si hubiese menores o cuentas que rendir en la compra del inmueble la cuestión sale fuera de la solución que vamos a apuntar.

 

Entiendo que estamos ante una utilización del bien por la mera tolerancia de su dueño y que llega a su punto final en el momento en el que éste lo decide libremente, sin que sea preciso que justifique una causa ni lo motive.

 

 

Lo lógico es que cesada la relación el no propietario abandone sin más el inmueble, pero hay ocasiones en las que por no poder o querer se prolonga la permanencia más de lo querido, siendo de todo punto desaconsejable, llegados a este extremo utilizar la fuerza para proceder al desalojo o hacerlo aprovechando una ausencia, poniendo, como se dice vulgarmente, las maletas en la puerta; pues ello puede desembocar en una denuncia del expulsado de la que ha venido constituyendo la residencia habitual.


En ocasiones se intentó dirimir esta situación mediante un proceso de familia, pero esta no es la vía adecuada.


Entiendo que el cauce más propicio es instar un Desahucio por Precario, pues como se apuntó, estamos ante un uso tolerado por el dueño, entrando por ello dentro del concepto amplio que abarca la figura del precario, que tal y como han venido reconociendo nuestros Tribunales, debe ser entendido, «una situación de hecho que implica la utilización gratuita de un bien ajeno, cuya posesión jurídica no nos corresponde, aunque nos hallemos en la tenencia del mismo y, por tanto, la falta de título que justifique el goce de la posesión, ya porque no se haya tenido nunca, ya porque habiéndola tenido se pierda o también porque nos otorgue una situación de preferencia, respecto a un poseedor de peor derecho».


El Procedimiento a seguir será el Juicio Verbal, por lo que en unos 6 meses se podrá contar con Sentencia en Primera Instancia.

 

Por José Valero

Abogado Experto en Procesos de Desahucio

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Presupuesto para un Desahucio por Falta de Pago

Presupuesto para un Desahucio por Falta de Pago

 


El Tribunal Supremo, en su Sentencia nº 690/2011, de 6 de octubre de 2011, cuya copia os adjuntamos al final del presente, analizó un supuesto como el que se plantea, fundamentando en el tercero de sus Fundamentos Jurídicos, lo siguiente:
 
 
"TERCERO. Motivo único. Inaplicación del Art. 96.3 CC, en relación con la analogía establecida en el Art. 4.1 y 4.3 CC . Se considera vulnerado el principio general de protección del conviviente de hecho. Alega las SSTS 10 marzo 1998 y 16 diciembre 1996. Opina que la crisis de la convivencia de hecho es equiparable en relación al domicilio con las crisis matrimoniales, por lo que es indiscutible que el miembro de la pareja que no sea titular de la vivienda no puede ser considerado como un simple precarista y se le deben reconocer derechos a la posesión de la vivienda. Se vulnera la línea jurisprudencial en el sentido que propugna.
 
El motivo se desestima.
 
La principal razón de la desestimación del motivo reside en la STS 611/2005, de 12 septiembre, que proclama: a) "[...] que la unión de hecho es una institución que no tiene nada que ver con el matrimonio - STC 184/1990 y la 222/92, por todas-, aunque las dos estén dentro del derecho de familia. Es más, hoy por hoy, con la existencia jurídica del matrimonio homosexual y el divorcio unilateral, se puede proclamar que la unión de hecho está formada por personas que no quieren, en absoluto, contraer matrimonio con sus consecuencias"; b) "Por ello debe huirse de la aplicación por "analogía legis" de normas propias del matrimonio como son los arts. 97, 96 y 98 CC , ya que tal aplicación comporta inevitablemente una penalización de la libre ruptura de la pareja, y más especialmente una penalización al miembro de la unión que no desea su continuidad. Apenas cabe imaginar nada más paradójico que imponer una compensación económica por la ruptura a quien precisamente nunca quiso acogerse al régimen jurídico que prevé dicha compensación para el caso de ruptura del matrimonio por separación o divorcio" . Esta sentencia ha sido seguida por otras, especialmente las 160/2006, de 22 febrero; 1048/2006, de 19 octubre y 240/2008, de 27 marzo, sentencia está a la que nos referimos a continuación. De acuerdo con ello, esta Sala ha abandonado algunas posturas que la citada STS 611/2005 llama "disímiles", para acogerse a la no aplicación por analogía a las parejas no casadas, de las normas reguladoras de los efectos del matrimonio y del divorcio.
 
2º Al descartarse la aplicación por analogía de las normas sobre disolución del matrimonio, únicamente si la concreta ley aplicable a la relación lo prevé, o bien ha habido un pacto entre los convivientes, se aplicará la correspondiente solución que se haya acordado. En el Código civil no existen normas reguladoras de esta situación por lo que es excluible aplicar por analogía lo establecido en el Art. 96 CC, que exige el matrimonio, porque está regulando la atribución del domicilio tras el divorcio. En consecuencia, no puede alegar la recurrente que tiene un derecho a ocupar la vivienda, puesto que su situación es diversa, de acuerdo con la jurisprudencia que se ha citado.
 
3º Antes se ha hecho referencia a la STS 240/2008, que resuelve un supuesto muy semejante, aunque la discusión se produjo entre el conviviente que ocupó el piso propiedad de su pareja premuerta y quienes pidieron la devolución fueron los herederos de ésta última. En esta sentencia se dice que "[...] no puede considerarse que el recurrente ostente ningún título que le permita mantener la posesión de la vivienda propiedad de la premuerta. No alega ningún título que justifique su posesión y le permita oponerla frente a la acción de desahucio por precario interpuesta por los titulares de la vivienda. Esta falta es determinante para el éxito de la acción ejercitada por los herederos". Esta doctrina debe aplicarse también al presente recurso."
 
 
La solución, por tanto, no pasa por asimilar estas situaciones a las derivadas de un matrimonio, pues las partes determinaron voluntariamente no contraer matrimonio.
Tampoco estimo viable la vía de la Usurpación pues no encontré ninguna resolución en el ámbito penal que lo sustente, siendo una cuestión civil, que salvo acuerdo entre las partes, deberá solventarse mediante el expresado proceso de Desahucio por Precario.

 
 
 
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